Ser el número uno

Ser el número uno

Enterado de las noticias que venían de un tal Gustavo Fernandez, que se caía y se levantaba una y mil veces, que sin presupuesto y diversas limitaciones además de la evidente (juega y brilla en el tenis adaptado) volví a experimentar la extraña sensación de que todos teníamos que ir por mas, que no estábamos a la altura de lo que realmente debíamos estar, como profesionales, como empresarios, como personas. Semanas antes, habíamos organizado un evento transformacional para un Banco en donde el Orador, que actualmente esta prácticamente ciego, gana maratones, corre y triunfó en el Iron Man, entre otras hazañas. Nos había dejado boquiabiertos pero la sensación no era agradable persé, no era lo que comúnmente podemos llamar motivante, era a la vez difícil de interpretar.

Recordé allá a lo lejos en mi formación, cuando un Maestro me explicaba, que si a un paciente que sufría Depresión, le mostrábamos lo maravilloso que estaba el día y el sol, lo metíamos mas al fondo en su problema, y en la idea ¨mientras que todos disfrutan yo estoy acá triste¨ terminábamos de deprimirlo mas y mas, ¨mientras que el puede y con sus limitaciones, yo no¨.

Ver a otros que pueden llegar a grandes logros donde nosotros no podemos, no es siempre inspirador, a veces es frustrante e incluso aterrador, Gustavo es el Número 1 a pesar de todo lo que tiene que pasar, y ¿nosotros que?
En el ámbito que estemos, el primer favor que nos hacen aquellos que con su vida testimonian resultados extraordinarios, sea Messi, Vigil, Gustavo Fernández o el Papa Francisco es interperlarnos:

¿Quiénes somos y quienes queremos ser?
¿Queremos ser los Número 1?
¿Queremos ser distintos?
¿Estamos orientando nuestras acciones hacia esa visión?
¿Contamos con las herramientas para cambiar?

De estas preguntas cada uno sale con sus propias respuestas. En mi caso la reflexión acerca de lo que sentí al saber de Gustavo y sus enormes logros en el marco de limitaciones tanto físicas, culturales y por supuesto de recursos fue esclarecedora.
El siempre quiso ser el Número 1. No todos ambicionamos eso y menos aun lograremos serlo. Sin embargo, hay otra reflexión que se me impone y no logro sacarla de mi cabeza: SER DISTINTO. Tal vez, nunca antes en la historia humana, existieron condiciones mas favorables para la expresión de lo distinto, lo original, lo diferente, lo único.

Y como profesionales, empresarios y personas, sería frustrante tal vez, no estar dejando todo de uno para expresar esa diferencia. En el mundo de la estrategia empresarial, ser Distinto es una equivalencia a ser el Número 1, ya que a veces por cuestiones de escala, presupuesto, posiciones competitivas y coyuntura, no lograremos ser los Números 1. Sin embargo, nada nos impide ser Nosotros mismos, únicos, mostrar nuestra diferencia, y quien sabe si ese camino sea la llave además para ser los primeros.
Existen herramientas personales y organizacionales para saber quienes somos, quienes queremos ser, y como recorrer el camino del cambio pero al principio siempre debe haber una buena pregunta que queramos responder.
¿Vos te haces este tipo de preguntas?, ¿Tenes ganas de cambiar?, ¿Ser el  1 en algo?, ¿ser distinto?

Por Mariano Vinocur
Director de Consultoría
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