La sabiduría del salmón

El salmón nace en la comodidad del agua dulce y la corriente lo lleva hacia abajo, al océano donde llega a su máxima capacidad. El resto de su vida se prepara para volver a sus orígenes, nadando contracorriente en una lucha donde todo está en su contra. El éxito del salmón en este esfuerzo le asegura la permanencia más allá de su tiempo.
Hoy nos toca encontrar nuestro río y nadar hacia arriba.

La pandemia, la desigualdad social y económica, el stress de las grandes urbes, la recesión mundial; todo parece ir en contra. Y debemos encontrar ese esfuerzo íntimo personal, incluso mágico, para seguir pedaleando a pesar que el cuerpo dice que no, tenemos que encontrar la mística en nuestros equipos para apoyarnos y seguir con fuerza hacia adelante.

Al igual que el salmón, debemos fijarnos un objetivo claro que guíe el esfuerzo de cada acción individual hacia el movimiento del conjunto. La meta: hacer confluir el apoyo del conjunto cuando las fuerzas individuales fallen y estar atentos a cuando suceda. Esto nos permitirá procurarnos anticipadamente la energía que necesitamos.

Como siempre, también en esta crisis una opción es buscar comodidad en aguas mansas, o dejar de nadar. No es la opción que nosotros elegimos. Porque, la sabiduría del salmón nos enseñó a apostar por la contracorriente.

Es en este lugar del río en el cual nos posicionamos y estamos cómodos. Justo aquí: para ayudarlos a buscar su mística individual y grupal; para alinear hacia dónde vamos todos y cada uno; para integrar los esfuerzos individuales, transformándolos en grupales; para identificar dónde apoyar, cómo y cuánto: pero siempre, buscando el equilibrio en el movimiento.
Vamos juntos. Vamos contracorriente. Vamos hacia arriba.

Por Lalo Angulo, socio OLIVIA Perú