Paula De Caro

El amor salvará el mundo

NOTA

“¡El amor salvará el mundo!”, gritaba a viva voz en su recorrido diario por los vagones del Tren Mitre. No tenía piernas y se impulsaba con las manos sobre un carrito de madera observándonos desde abajo, en un plano contrapicado que nos mostraba gigantes y lejanos. Su grito, una súplica en busca de atención.

Al principio, lo miraba como lo hacían todos los pasajeros en nuestro camino al centro de Buenos Aires. Pero claro, con el tiempo ya no lo registraba más, se había transformado en parte del paisaje matutino.
Su pedido para salvar el mundo ya no me llamaba la atención, le costaba que las personas se corriesen para darle paso. Debo admitir que en algún momento hasta me puso de malhumor, sentía que me interrumpía, que invadía mi “aura vital”.

De esto hace ya más de veinte años. El señor que aseguraba que el amor salvaría el mundo ya no recorre los vagones del tren, pero yo lo busco de vez en cuando. Es que hoy, tantos años más tarde, estoy convencida de que tenía razón: el amor salvará el mundo.

No importa dónde estemos ni qué estemos haciendo, hoy se hace imprescindible reconocernos como personas. Transitar esta vida de forma consciente. Conscientes de nosotros mismos, de nuestros miedos, deseos, fortalezas y debilidades; pero también conscientes del otro, de sus miedos, de sus deseos, de sus fortalezas, de sus debilidades. Cuando tomamos conciencia de esto podemos conectar de otra manera y construir juntos, dentro de un marco de abundancia que saque la mejor versión de cada uno.

Si el mundo en el que vivimos es un mundo al que ya hemos etiquetado como volátil, incierto, complejo y ambiguo, ¿qué mejor que transitarlo con otros sin que éstos sean una amenaza? No necesitamos un líder todopoderoso y omnipresente que nos salve conduciéndonos hacia un mundo mejor. Necesitamos construir un liderazgo colectivo constituido por personas conscientes, guiadas por un propósito en el que crean y que se reconozcan vulnerables y humanas.

Donde sea que nos vinculemos con otros, si lo hacemos de forma consciente y empática, tendremos posibilidades de construir un mejor lugar para vivir. Porque amar es conectar con el otro, es cuidarlo, es empatizar con sus necesidades y tenerlo presente en cada decisión que tomamos.
El amor salvará el mundo.

Paula De Caro, Directora de transformación cultural de OLIVIA