Los 5 balones de oro no son casualidad

Todos conocemos a Messi. Al goleador, al que nos deslumbra en el campo de juego, al jugador diferente y que hace la diferencia. Sabemos que rompe récords y acumula títulos y reconocimientos. Cómo el quinto Balón de Oro que acaba de otorgarle la FIFA al mejor jugador del mundo en la temporada pasada.

Detrás del jugador, del personaje que vemos, hay una persona y una personalidad que hacen que sus logros no sean casuales. Poco sabemos de la persona, es introvertido, no habla mucho de él, escapa de la vida pública en cuestiones extrafutbolísticas, pero gracias a la carta publicada por su amigo Xavi nos enteramos de algunas cuestiones que explican al fenómeno. Gracias Xavi por estas líneas, y por mostrar al líder detrás del jugador exitoso. Ahí Xavi nos muestra a Messi cómo un gran “perfeccionista”. Ahí empezamos a entender: puedes tener un año bueno o dos, pero llevar el tiempo que lleva Messi demuestra un carácter inusual propio de alguien al que no sólo le gusta lo que hace, sino que es un perfeccionista, que nunca tiene suficiente. Eso le ha permitido evolucionar en un ambiente súper competitivo, y en todas las facetas del juego. Messi se equivoca, comete errores, pero esa personalidad lo lleva a superarse, mejorarse, aprender. Eso le requiere hasta enojarse consigo mismo y frustrarse, pero para sacar más de sí mismo, sin resignación o limitarse. Messi no es complaciente ni con su juego, ni con su equipo. Pero es sostenidamente el mejor gracias a eso.

Xavi nos muestra otra faceta de su persona. Sus valores. Dice que es educado, respetuoso, humilde, nada agrandado. Tiene un corazón enorme, es generoso y lo define como un “tipo legal”: va de frente, y no te traicionaría jamás.

En varios ámbitos de la vida podemos encontrar otros “Messis”. Elegidos que parecen estar siempre por encima de los demás. Son pocos, a veces únicos, pero existen. Son los que se destacan en otras disciplinas deportivas, las artes, la música, pero también liderando comunidades, organizaciones y empresas. Son los que sostienen a sus organizaciones siempre en el liderazgo de la misión que decidieron tener. En el ámbito empresario se reflejan en aquellas organizaciones que siempre lideran su segmento, que evolucionan, que son las preferidas por los clientes, que innovan, que se consolidan como ejemplo a través del reconocimiento de sus marcas.

Los atributos en el ámbito empresario para lograr este éxito sostenido no son diferentes a los de Messi: perfeccionismo y valores, y actuar con el ejemplo (la exigencia comienza con uno mismo). Pero éstos van todos juntos de la mano. Líderes exigentes y perfeccionistas hemos conocido todos. Pero si esto no va acompañado por valores tales cómo el respeto, la educación y la humildad, tenemos jefes déspotas, inconformistas, que pretendiendo sacar lo mejor de sus equipos terminan cosechando discordia, competencias traicioneras, falta de colaboración y un ambiente tenso que anestesia la innovación y el desarrollo. A su vez, líderes con valores pero poco exigentes, generan equipos de trabajo complacientes sin aspiraciones de superación y mejora, con lo cuál se verán superados y perderán (o no alcanzarán nunca) el éxito o el liderazgo en su segmento.

La exigencia al perfeccionismo comienza con uno mismo. Esa actitud nos otorga liderazgo y ejemplo sobre el equipo. Al contrario, no resulta creíble. Perfeccionistas atraen a otros perfeccionistas, y esto se convierte en un círculo virtuoso. Se convierte en el equipo que triunfa, disfruta, crece y mejora. No es cierto que la exigencia y el deseo de superarse constantemente traiga una vida de frustraciones y negativismo. Es la decisión de vivir una vida épica y llena de sentido. Por supuesto que requiere un esfuerzo. Estoy seguro que mientras muchos adolescentes miraban la televisión o pasaban el tiempo en juegos en la computadora, Messi estaba entrenando y pateando millones de tiros al arco, hasta sacar el tiro perfecto, el que hace que cada vez que toque la pelota haga magia. Así en todos los ámbitos de la vida. “El genio es 1% de talento y 99% de trabajo duro – Albert Einstein”. Pero vale la pena: es la diferencia entre vivir o sobrevivir. Y hace al éxito.

Gracias Messi por el ejemplo. Gracias Xavi por contarnos esto.

Por Alberto Bethke, presidente Olivia Consultoría

alberto.bethke@olivia-la.com